ANALISIS ‘JUEGO DE TRONOS’, 8X04: UN ACCIDENTADO VIAJE AL SUR

Pasamos la mitad de la octava y última temporada de la serie de HBO para poner rumbo a la capital de los Siete Reinos, donde espera el misterioso plan de Cersei, Euron y la Compañía Dorada.

Cuidado: spoilers de la octava temporada de ‘Juego de tronos’]

¿Lo oyen? No, no es el silencio, sino la victoria de Poniente frente a los Caminantes Blancos en el 8×03 de ‘Juego de tronos’. La octava temporada de la serie de HBO ha pasado su ecuador con uno de los momentos más esperados: el cara a cara con el Rey de la Noche y su ejército de zombies. En un capítulo sorprendente por los roles asignados a sus protagonistas -mientras Jon Nieve y Daenerys Targaryen se entretenían con los dragones, Arya Stark robaba el show revelándose como la Azor Ahai- y polémico por los claroscuros -más oscuros que claros- de sus imágenes, la historia se prepara para dar el último giro a su narrativa. Uno que tiene una dirección clara que apunta al sur, hacia Desembarco del Rey y Cersei Lannister. Las luchas sobrenaturales han acabado. Ahora toca volver al juego de tronos de verdad. El del estilo ‘shakespeariano’, como dice Kit Harington.

En el 8×04 observaremos las consecuencias de esa gran Batalla de Invernalia. El sacrificio ha sido muy alto: muchos han sobrevivido, pero las pérdidas se cuentan por miles (incluyendo las de Jorah Mormont, Lyanna Mormont, Beric, Edd, Melisandre y Theon Greyjoy). Los supervivientes, que no son pocos, se alinean frente al campo de batalla en este episodio para honrar a los caídos, antes de ponerse de nuevo manos a la obra. Eso sí, buenas reminiscencias al segundo episodio de la temporada, donde el vino y el amor corría sin parar por los pasillos de Invernalia. Y todos se ponen muy intensos: Gendry es nombrado Lord Baratheon, señor de Bastión de Tormentas, y minutos después hinca la rodilla ante Arya para pedirle matrimonio. Ella, por supuesto, declara que no es una “lady” y rechaza su oferta. Un ‘shippeo’ que nació y murió con una herida limpia.

Por otro lado, Brienne, Jaime y Tyrion se ponen como cubas jugando a decir verdades, y así aparece una inesperada: Brienne es virgen. Y otro nuevo romance ha llegado para solucionar esa situación. No, no será Tormund, aunque ya le gustaría, sino el Matarreyes. Ambos comparten una escena muy íntima que les hará tomar la decisión de quedarse juntos en Invernalia, y no bajar al sur (una decisión que, como veremos, no durará demasiado). En la fiesta, Daenerys no se siente en un ambiente muy amigable. En la intimidad, con Jon, casi que tampoco. La llama sigue viva entre ellos, pero la verdad sobre su parentesco sigue sobrevolando en el ambiente. “Ojalá no me lo hubieras dicho”, reconoce ella. Jon asegura que no quiere ser rey, promete a petición de su amada que esconderá el secreto a todo el mundo. Así, todo será mucho más fácil y podrán estar juntos. Pero parece que no se le da muy bien lo de mantener esa promesa.

Saciadas sus ansias de luto y celebración, comienzan los planes. “Hemos ganado la Gran Guerra, ahora ganaremos la última guerra”, dice Daenerys ante el consejo, reunido de nuevo para prepara la ofensiva sobre la capital sureña donde se guarda el Trono de Hierro. Sansa Stark hace notar que las tropas están cansadas y malheridas, pero la Reina no escucha: quiere ir a por Cersei y tomar el control del país lo antes posible. Un nuevo choque entre ambas, que acabará de sentenciarse cuando tanto ella como Arya conozcan la verdad: que Jon es el verdadero heredero al trono, como hijo de Lyanna Stark y Rhaegar Targaryen (un dato que se traspasa de Sansa a Tyrion, y de él a Varys). Precisamente, éste último es el que está más preocupado por quién ocupará el trono y se revela en este episodio como el aliado más peligroso de la Madre de Dragones. Es fiel a ella… de momento. Junto a Tyrion intenta pensar alguna solución viable. ¿Matrimonio? ¡Si es su tía! ¿Gobernar juntos? Ella se lo acabaría comiendo con patatas. No, para el consejero sólo hay una opción ideal, y no pasa por coronar a Daenerys.

Por fin aparece Bronn, a quien Cersei encargó el asesinato de sus dos hermanos. Y allí los encuentra juntos, bebiendo junto al fuego, desarmados. Pero no los mata, gracias a una promesa: en sus muchas horas juntos, Tyrion le hizo prometer que, si alguna vez alguien mandaba a matarle, él recibiría el doble por su parte para que no lo hiciera. ¿Pero cuál es el doble de su propio reino? Otro mucho más bonito: Altojardín. Así queda el trato, que se hará efectivo después de la guerra. Así, él saldrá ganando en cualquiera de los casos.

Es momento de dejar Invernalia para encaminarse al sur, y lo vemos con resultados variados. El Perro y Arya deciden cabalgar juntos de nuevo, aislados del ejército principal, porque tienen que resolver sus asuntos privados: probablemente, el primero se dirija a la Cleganebowl -la batalla pendiente con su hermano, Gregor Clegane ‘La Montaña’- y la segunda a completar su lista. Por otro lado, Tormund decide llevarse al Pueblo Libre de vuelta a las zonas más allá del muro, y su despedida sabe a definitiva. En otro lado del país, la Khaleesi y parte de su ejército se trasladan a Rocadragón, donde les espera una sorpresa terrible. Euron Greyjoy ha estado esperándoles en su flota, desde la que lanza una serie de estacas que impactan en uno de los dragones. Dos muertos, sólo un dragón operativo. A pesar de la rabia de la reina, se retira a tiempo de quedarse sin ninguno, mientras los Greyjoy masacran los demás barcos y secuestran a Missandei.

Y es que Cersei tenía su plan muy bien confeccionado. Ha informado a su pueblo de que “la usurpadora está en camino”, para que replieguen en la Fortaleza Roja y le sirvan de escudo humano. Si quiere tomar la ciudad, tendrá que asesinar a miles de inocentes, y sabe que es algo que su contrincante no quiere hacer. Su embarazo le brinda la oportunidad de afianzar su relación con Euron, a quien hace creer padre de la criatura, mientras las tropas de la Compañía Dorada evitan hacer acto de presencia en el episodio. Tras la muerte de otro de sus dragones, Daenerys está muy enfadada, pero decide dar una última oportunidad de redención a la que se ha convertido en la villana de la temporada: rendirse o sufrir la masacre. Pero todos conocemos bien a la Lannister como para pensar que las palabras sentidas de Tyrion, diciéndole que no es un monstruo porque “amó a sus hijos más que a nada”, van a hacer mella en su corazón. Ay, no. La primera víctima de “La Última Guerra” ha resultado ser Missandei, un derramamiento de sangre que llama a la provocación y que Gusano Gris, su enamorado, no dejará pasar a la ligera.

Uno más en nuestras retinas y uno menos en la lista. Bajas de protagonistas: 1. Bajas de dragones: 1. Corazones lobunos rotos: 1 (maldito seas, Jon Nieve). Así, el quinto episodio de esta temporada final de ‘Juego de tronos’ está llamado a ser una lucha encarnizada por la conquista del trono de los Siete Reinos. La serie encara sus últimos dos capítulos con una situación peliaguda en Poniente para la que tendremos que esperar una semana más. De momento, Emilia Clarke ya nos avanzó que va a ser “de locos”. Abrochaos bien el cinturón, que esto se acaba.

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